Reflexiones acerca del proceso de orientación vocacional/laboral
Ser o hacer?
La gran confusión.
Y donde está la conexión? Porque pensamos que somos lo que hacemos, y sólo eso?
Los imperativos, los modelos, los arquetipos, las imposiciones, las amenazas: “tenes que ser algo en la vida!!
Y el adolescente adolecido se pregunta y hasta ahora “quien fui”? Eso si se lo pregunta, a veces directamente toma en forma literal estas palabras y siente que hasta ese momento “nada ha sido” y que viene la época de decidir “que va a ser”
Así se plantean los términos del proceso de una Orientación Vocacional/Laboral. En este estado llega el sujeto a consultar acerca de lo que hará de aquí en más, con la carga de pensar que lo que hará, determinara lo que será.
La orientación comienza con un proceso de construcción, de que? Justamente de proyecto vital, que incluya además una profesión o un oficio al cual le interesaría dedicarse este sujeto, y que además tienes las condiciones para hacerlo.
Las condiciones se dan en función de las aptitudes para tal o cual actividad.
Pero esto no puede “definir” al sujeto.
Ni es un “dictamen” que da un profesional, o un resultado que arroja un test. Es, como antes mencioné, un Proceso.
Un proceso de construcción entre el sujeto y su terapeuta o el equipo interdisciplinario que lo acompaña en construirlo.
Lo que se busca, en realidad es la conexión entre el ser-hacer, desde la satisfacción y teniendo en claro las posibilidades de realización.
Entonces... si algún adolescente no encuentra su carrera, es más conveniente tener menos prisa, esperar a que se vuelva a ubicar en su propia historia, antes que inducirlo autoritaria o demagógicamente a tomar un camino que debiera descubrir por sí mismo.
Lo que un adolescente quiere o desea, profesionalmente hablando, por más disparatado que sea, tiene una correspondencia en las relaciones y en las formas de relación que ha establecido con sus padres e incluso con sus hermanos y el ambiente familiar más amplio.
El conocimiento de la "historia" propia, lo que hace es exorcizar ideologías y valores dados como inmutables, se trata de una experiencia fantástica y fructífera porque el sujeto se revalora al poder desatarse de aquello que lo aprisionaba a una historia enajenada, porque de ella se estaba enajenado. La vocación, de este modo, es algo que empieza a construirse en los inicios de cada vida individual en el crisol de la familia.
Si entonces la vocación tiene una historia, no será negando esta sino explicitándola y rescatándola del olvido que el trabajo de orientación tendrá algún sentido, sentido que será restituido a los estudios que por exigencia social el adolescente tenía que cubrir.
El sin-sentido de estudiar por estudiar, encontrará su lugar o su significancia en un proyecto que incluye al individuo, su historia, la familia y el medio social que lo circunda. Al adolescente en este caso, le toca jugar un papel muy importante; se da cuenta que la vida social, la comunidad, apela a él, el medio lo presiona y en este presionar le va poco a poco reconociendo su adultez.
La orientación aparece así como punto de llegada de una niñez que termina. Aquí, se juega la renuncia a las ilusiones infantiles y a crear proyectos realistas y objetivos. Para que se alargue, se agrande, se amplíe la visión de un sujeto que busca orientación, es preciso partir de la percepción que el sujeto tiene del mundo inmediato, de sí mismo, de su familia, de su grupo depares, de su ciudad o de su pueblo, y no de lo que nosotros percibimos y mucho menos pensando que el debería verlo o interpretarlo como nosotros lo hacemos.
El adolescente en la orientación .ocupa su lugar como individuo que empieza a hacerse cargo de su propio destino. De ahí que la actitud básica del orientador empiece por resolver las demandas y las dependencias infantiles, no fomentando ni respaldando técnicamente el paternalismo socio-cultural. Partimos entonces de estudiar al sujeto, pero no como ente individual, recortado de un medio que lo ha influenciado, falso humanismo.
Entonces, el orientador u orientadores, acompañan un proceso, como “testigos” de la construcción del mismo. Un proceso de elección. Tratando que no se trate sólo de “optar” por tal o cual actividad sino de poder elegir, partiendo del autoconocimiento, de los intereses, de las posibilidades... y nunca de los “imperativos” ni de la “urgencia”…
Entonces... Tal cual esta planteado en este articulo, el proceso de orientación se trata de acompañar al adolescente en un pequeño tramo de su vida, ofreciéndole no ayudar, sino cooperar en la resolución de su conflicto vocacional.
Teniendo en cuenta que si bien el proceso lo ayudara en el autoconocimiento, el sujeto que se introdujo en la orientación vocacional, con el gran peso de querer “ser alguien en la vida”, lo hizo con una historia previa, con un desarrollo personal que es su bagaje... el acompañamiento depende justamente de respetar esta construcción que forma parte de su identidad como persona y acompañar en un verdadera elección.
Lic. María Graciela Vlk
Terapia Ocupacional
MP0015.